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Una mujer joven hace una pausa durante la natación a un lado de la piscina

Comportamiento adecuado en la piscina: las normas más importantes

Ya sea en la piscina al aire libre, en la cubierta o en la de hidromasaje: en este artículo descubrirás qué hay que tener en cuenta para evitar cualquier tipo de peligro durante tu jornada de natación.

Normas generales de baño

Aunque cada piscina cuenta con sus propias normativas para el correcto uso de sus instalaciones, la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo recomienda una serie de medidas generales para la prevención de accidentes y para una mejor convivencia entre usuarios[1]:

  1. Lee detenidamente las normas que encontrarás en tu piscina.
  2. Lleva elementos de protección, como calzado de baño, toalla, crema solar y gorra.
  3. En las piscinas al aire libre, es conveniente situarse en una sombra para resguardarse del sol.
  4. Dúchate antes y después de bañarte.
  5. No corras por los bordillos adyacentes a la piscina.
  6. No empujes ni realices juegos peligrosos.
  7. Mira siempre si en la piscina hay alguien cerca antes de tirarte al agua.
  8. No hagas ejercicio después de comer.
  9. Los niños y niñas tienen que estar, en todo momento, vigilados por una persona adulta.
  10. Ante cualquier duda o situación de peligro, acude al socorrista.

Higiene en el agua

En las piscinas públicas se aplican normativas específicas para garantizar una higiene óptima para todos los bañistas y, en consecuencia, también para tu salud.

Pero los vestuarios de una piscina acostumbran a ser sitios cálidos y húmedos, como no podía ser de otra forma. El hecho de que cada día sean frecuentados por una cantidad considerable de gente proporciona el caldo de cultivo ideal para gérmenes y bacterias, incluso si la piscina cumple meticulosamente con todas las normativas sanitarias[2]. De ahí que sea obligatoria la ducha antes y después de disfrutar de nuestro baño. Así pues, el gel de ducha es uno de los elementos que no pueden faltar en tu bolsa para ir a la piscina. También es muy recomendable el uso de calzado de baño, ya que impide la propagación de hongos y, a la vez, reduce el riesgo de resbalones. Por cierto: la ducha que nos podamos tomar en casa no sustituye, en ningún caso, la ducha de la piscina.

Por supuesto, las criaturas ya saben que una piscina no debe confundirse con un inodoro. Aun así, nunca está de más recordarles esta importante norma antes de ir a la piscina. Especialmente para los más pequeños, hay que programar visitas regulares al baño o plantearse el uso de un pañal de natación. Para no dar ni una oportunidad a los contratiempos.

Consejos generales de seguridad en la piscina

Ante todo, la natación tiene que ser una diversión para todo el mundo. Aun así, siempre existe cierto riesgo para nuestra seguridad, empezando por el agua en sí misma, que acentúa el riesgo de resbalones cuando nos movemos por superficies lisas. Pero el riesgo de lesiones se puede minimizar significativamente si lees y prestas atención a las normas de seguridad de tu piscina.

Los suelos de las piscinas públicas acostumbran a estar resbaladizos. Por eso, ajusta tu ritmo a las circunstancias y muévete con precaución. El calzado de baño es tu aliado, ya que te proporcionará más agarre y, por lo tanto, más seguridad. También los más pequeños deberían seguir esta recomendación y no correr por las instalaciones.

Si tus hijos aún no saben nadar, tienen que quedarse en las áreas especialmente designadas para no nadadores, y siempre bajo supervisión. Así evitaremos situaciones peligrosas innecesarias. Asegúrate también de que únicamente saltan a la piscina desde el borde y en las zonas permitidas, manteniendo el espacio suficiente y sin sumergir a otros niños, ni siquiera por diversión. La zona que se encuentra en las inmediaciones de los trampolines o de los toboganes acuáticos tiene que abandonarse cuanto antes mejor, después de utilizarse. Si no se va a hacer uso de ellos, hay que mantenerse alejado.

Niña con manguitos en una zona para no nadadores de la piscina

Condiciones físicas para ir a la piscina

La natación es una buena forma de mantenerse en forma, es apta para todos los públicos y no comporta grandes complicaciones. Sin embargo, si te notas enfermo o tienes problemas de salud, será mejor que evites hacer esa excursión a la piscina que tenías pensada.

También hay que tener en cuenta que bañarse después de comer tiene sus riesgos, especialmente si nos metemos de golpe en el agua cuando está fría, ya que el contraste de temperatura con la de nuestro cuerpo puede provocar mareos, dolores de cabeza e incluso la pérdida de conocimiento[3], con el riesgo que esto supone estando en el agua. Pero hay que andarse también con ojo cuando tengamos el estómago vacío, ya que también puede darse este tipo de situación.

Para minimizar los riesgos hay que introducirse gradualmente en el agua, remojándonos el cuerpo poco a poco hasta que nos acostumbremos a la temperatura de la piscina; si notas algún síntoma como los mencionados anteriormente, lo mejor es salirse del agua. En cuanto a los más pequeños, es importante estar atentos a si presentan algún tipo de síntomas cuando entran en el agua, ya que no son tan conscientes de los riesgos.

En la piscina, toma conciencia

Aunque el agua pueda parecernos un símbolo de amplitud y libertad, el espacio en una piscina pública es limitado. Procura, pues, no acapararla toda para ti. Si no te consideras un nadador especialmente rápido, el lado derecho en el borde de la piscina es el sitio que debes escoger. De esta forma, puedes ir haciendo tu camino con tranquilidad y los nadadores más veloces te podrán adelantar sin problema. La parte central del final de la calle está destinada a las maniobras de viraje, por lo que debería estar, en principio, siempre libre. Cuando quieras tomarte un pausa, debes hacerla en el borde exterior de la piscina. Si quieres darte la vuelta, asegúrate antes de que no tienes ningún otro nadador directamente detrás de ti. Si este fuera el caso, avísale de tus intenciones. De esta forma, te evitarás cualquier tipo de encontronazo doloroso.

Por regla general, mantén siempre, como mínimo, un metro de distancia respecto a la persona que tengas inmediatamente delante nadando. Si el otro nadador va demasiado lento, deja su estela y adelántalo. Si, por el contrario, te sobrepasan a ti, deja que el otro nadador te adelante. En todo caso, es preferible mantener el ritmo constante y evitar cualquier tipo de estrés.

Conclusión

Para garantizar tu propia seguridad y la del resto de bañistas, merece la pena conocer y cumplir las normas generales de uso de una piscina. Explícaselas también a tus hijos. Usar ropa de baño adecuada y comportarse de forma cuidadosa y consciente ayudan siempre a prevenir accidentes. ¡Es la mejor forma para que nada nos impida disfrutar del placer que es nadar!

Aquí encontrarás un PDF para descargar con las normas de baño más importantes.

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