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Chalecos de traje, siempre correctos

La elegancia masculina no sería igual si no existieran los chalecos de hombre. Históricamente, parecen proceder de Persia, aunque su introducción en Europa se debe al rey inglés Carlos III, que los incorporó como elemento formal de su vestimenta tras realizar un viaje a este país. Su nombre inicial procedía de la palabra turca yelek, que llegó convertida en yalika y, de ahí, terminó derivando en giulecco. Curiosamente, en su inicios tenía mangas y su largura llegaba hasta las rodillas.

Casarse sin haber escogido uno de estos chalecos de traje tan favorecedores no es demasiado frecuente, especialmente en quienes se decantan por cualquier tipo de combinación de americanas, camisas y pantalones de traje. Debes saber que, desde luego, el lucimiento de esta prenda depende en gran medida de su adecuación al pantalón utilizado. ¿Quieres estilizar tu figura? Combina un chaleco corto con un pantalón de cintura alta para conseguirlo. No olvides, por otra parte, que el cinturón de cuero, o de cualquier otro material, suele crear un bulto antiestético bajo los chalecos de traje. Por ello debes elegirlo con hebilla pequeña e, incluso, prescindir de él y utilizar tirantes.

Existen dos enfoques para combinar cromáticamente tus chalecos de traje: el contraste, más propio de un estilo casual, y la armonía. Si apuestas por la originalidad, puedes utilizarlos para incorporar un impacto visual muy llamativo. Sería el caso de un traje marengo de algodón combinado con un chaleco púrpura del mismo material, conjuntado con los accesorios, como las corbatas y pajaritas o los pañuelos. Al contrario, un traje de terciopelo marino te quedará armónico con un chaleco del mismo tejido celeste. La suavidad será el rasgo principal de esta propuesta.

Chalecos de traje

Chalecos de traje

Los chalecos de traje son una prenda sofisticada, original y encantadora que permite elevar la percepción de nuestra elegancia. Combinados con trajes de sport o elegantes, proporcionan una presencia sugerente, muy dinámica, plena de estilismo y altamente actual. Descubre la selección que hemos reunido en C&A y mejora tu estilismo con ese plus de carisma y distinción que tanto favorece. 

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Cómo lucir con éxito los chalecos de traje

¿Qué tipos de chalecos existen actualmente y qué criterios determinan su elección? Si navegas en la colección que te hemos preparado en C&A, vas a encontrar una gran variedad de alternativas que, en buena lógica, debes ser capaz de barajar con acierto. El modelo más común es el chaleco de una fila, es decir, aquel que incluye una única línea de botones. Lo más normal es que lleve cinco, aunque esta cantidad puede variar. Lo más habitual es que incorpore, asimismo, cuatro carteras: dos en el pecho y dos en el bajo.

Si eres testigo en una boda y vas a llevarlo con chaqué, deberás lucirlo negro, como marca el protocolo. Puedes decantarte por uno de tweed o de otro material, pero siempre en este tono para simbolizar que vas a dar testimonio de los hechos. Tan solo el novio y el padrino puede llevarlo con un cromatismo alternativo: respeta el protocolo y no te sientas limitado por él, puedes estar espectacular de igual manera.

El chaleco cruzado es, al mismo tiempo, más elegante y desenfadado. Suele incorporar un bolsillo en el pecho y, si lo usas con chaqué, la distinción eleva su nivel. Es una pieza, en cualquier caso, que no siempre sienta bien, dependiendo de la silueta: las personas gruesas aparentan más volumen cuando se la ponen. Con un traje de mezcla de algodón y poliéster en gris neutro, una camisa blanca de algodón orgánico y una pajarita roja, tu chaleco perla de poliéster aportará ese punto chic diferencial que te hará quedar muy bien en esa convención laboral a la que estás invitado como ponente o directivo.

El chaleco de fantasía está indicado como acompañante del frac o el esmoquin, en cuyo caso siempre es opcional -puede reemplazarse por una faja-. Se incluyen en esta categoría los chalecos de traje más originales. Carecen de espalda y tienen tres o cuatro botones. Para esa ceremonia oficial con photocall y alfombra roja en la que la alta distinción es innegociable, puedes decantarte por un esmoquin negro de algodón orgánico -un material sostenible de calidad excepcional cuya suavidad enamora- y combinarlo con un chaleco blanco de piqué.

En los eventos y las celebraciones más protocolarias, las normas establecen unos códigos rígidos de los que no deberías salirte. Sin embargo, para otro tipo de encuentros sí tienes la posibilidad de romper esquemas. Los chalecos de traje estampados, por ejemplo, se convierten en estos casos en una fórmula carismática para lucir una imagen de un modo diferente. Asimismo, si tienes la suerte de estar invitado a la gala de los Goya y buscas un equilibrio interesante entre continuidad y ruptura, un elegante traje rojo de lino, un chaleco cruzado negro con pajarita monocromática y unos zapatos blanquinegros pueden ser una elección maravillosa.

No debemos olvidar, a estar alturas, que las mujeres también están muy elegantes y seductoras luciendo chalecos de traje. Pueden, directamente, imitar la estética masculina y ponérselos con esmoquin, frac, chaqués o trajes más convencionales. De hecho, un traje en espiga de Davenport en color arena, una camisa en tono tostado y una corbata blanca, a juego con unas sandalias llamativas caquis, conforman una imagen espectacular, maravillosa y tan genuina que puedes llevarla a una inauguración museística y convertirte en la obra de arte más preciada. Por supuesto, la continuidad también es un activo: un esmoquin negro de terciopelo con chaleco oscuro y camisa blanca te convertirá, igualmente, en una auténtica diva en esa cena elegante a la que has sido invitada.

Por otra parte, los chalecos de traje para mujer también sientan muy bien descontextualizados. Así, completa tu total look negro formado por blusa de seda con transparencias, pantalones tejanos slim fit y botines de medio tacón con uno de esos chalecos de traje oversize que siempre has querido llevar. Estarás genial para salir de fiesta con un plus de diferenciación estética, especialmente si luces un recogido informal y favorecedor. Otra opción, la cual puedes usar como ropa de oficina, es lucir un chaleco fluido tres cuartos de poliéster, a rayas blanquiazules, sobre unos leggings marinos y con botines de lona celestes.

La elección de la talla y el corte adecuados es fundamental para que los chalecos de traje nos favorezcan en función de nuestra fisonomía. Si te queda largo, corto, demasiado ancho o demasiado estrecho, el efecto no será agradable. Si estás delgado, un chaleco cruzado te ayudará a sentirte bien; por el contrario, si te sobra algún kilito, mejor decídete por un chaleco más recto y menos entallado.

Tras haber encontrado en C&A, a precios siempre permisivos, uno de esos chalecos de traje con encanto que andabas buscando, es importante que lo limpies adecuadamente para prolongar su vida útil. Todo depende del tejido, motivo por el cual no podemos ofrecerte una regla única al respecto. Lo mejor es, cuando se trata de chalecos de traje, que compruebes las indicaciones que el fabricante ha incluido en su etiqueta y, de este modo, estarás seguro o segura de estar haciendo lo correcto.