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Padres con una niña pequeña y un carro de equipaje en el aeropuerto

En las nubes: consejos importantes para volar con niños

Muchos padres tienen miedo de hacer un viaje en avión con sus hijos pequeños. Pero volar con niños no supone ningún problema desde un punto de vista médico, ni siquiera cuando se trata de viajar con bebés. El problema está en que un trayecto en avión, especialmente uno largo, puede resultar realmente agotador. Por lo tanto, durante los primeros años de vida de tus hijos es mejor escoger destinos no muy lejanos, a solo unas pocas horas de vuelo. Además, hay que adaptar los horarios a las necesidades de los niños. Volar muy tarde o en plena noche puede causar mucho estrés, que solo provocará quejas inevitables durante el vuelo. Por otra parte, es mejor optar por vuelos sin escalas siempre que sea posible.

Prepárate bien y te ahorrarás mucho estrés

Incluso antes de iniciar el viaje en avión, puedes hacer mucho para que el vuelo con tu hijo sea lo más relajado posible. Los niños son muy sensibles, y, si sus padres están nerviosos, ellos se pondrán nerviosos también. Por eso es bueno explicarles con tiempo cómo será el viaje y qué les espera tanto en el aeropuerto como una vez a bordo del avión. Esto es especialmente importante cuando se trata de la primera vez que hacen un viaje aéreo. La explicación se puede acompañar de manuales y libros ilustrados sobre el tema. A los niños mayores les pueden interesar algunos aspectos en particular: cómo se sostiene un avión en el aire, qué sucede durante el despegue y el aterrizaje y qué se debe tener en cuenta durante el vuelo. De nuevo, los libros y otros recursos que podamos encontrar en internet pueden resultarnos de gran ayuda para preparar el viaje. Mediante una visita al aeropuerto los días previos pueden también familiarizarse de antemano con las condiciones del lugar y acostumbrarse al ambiente que se respira en dicho lugar. Atención: si tienes un bebé, ¡también tienes que prepararlo!

Todos los miembros de la familia, incluidos los más pequeños, necesitan llevar un documento de identificación válido para viajar, ya sea un DNI (para viajar por la Unión Europea) o un pasaporte (para el resto del mundo). Por lo tanto, asegúrate de solicitar el documento que corresponda con el tiempo suficiente. Para obtener el pasaporte para menores de edad, será necesario contar con el consentimiento expreso de ambos padres o de todos sus tutores legales. Su validez es de 2 años para los menores de 5, y de 5 años para los que sobrepasan esta edad. Actualmente es necesario concertar una cita previa por teléfono (llamando al 060) o por internet[1]. Los pasaportes se pueden solicitar en las comisarías de Policía que cuentan con oficina de expedición de DNI y en los consulados y embajadas de España en el extranjero. Además del consentimiento expreso de sus representantes legales, necesitaréis una fotografía en color de tamaño carné del rostro del niño y un certificado literal de nacimiento expedido por el Registro Civil. La tasa que hay que pagar para la tramitación del pasaporte es de 26€, aunque es gratuita en el caso de ser familia numerosa[2]. Si viajáis a un país extranjero y no estáis seguros si necesitaréis cualquier otro tipo de documento, es conveniente consultar con la embajada o el consulado de dicho país.

Un bebé duerme en su cuna en un avión

Qué asientos elegir para toda la familia

Las grandes aerolíneas y las buenas agencias de viajes ya se encargan, por lo general, de proporcionar a las familias asientos contiguos en el avión. Las áreas familiares acostumbran a encontrarse en las primeras filas de la aeronave, cerca del inodoro y de la cocina. Es habitual que las familias opten por situarse en la primera fila detrás de las paredes divisorias, ya que esta zona cuenta con más espacio para que los niños se puedan mover con mayor facilidad. También suele haber cunas especiales para bebés menores de un año, disponibles sin coste adicional, aunque en número limitado, por lo que es conveniente hacer una reserva previa. En la mayoría de aerolíneas puedes reservar tus asientos hasta 48 horas antes del vuelo. Los niños menores de 2 años no necesitan tener un asiento asignado, ya que pueden volar sentados en el regazo de un adulto. Para eso, los aviones cuentan con dispositivos de seguridad adaptados especialmente para la correcta sujeción de los más pequeños durante el despegue y el aterrizaje. También puedes traer tu propio asiento infantil, el que utilices en tu automóvil, ya que lo puedes fijar en un asiento adicional. Sin embargo, este asiento suplementario no está disponible de forma gratuita, sino que se le suele aplicar una tarifa de un 70% del precio del billete. Merece la pena asegurarse de que podrás utilizar tu asiento infantil cuando realices la reserva de los billetes; este suele ser el caso, si el asiento lleva el distintivo que garantiza que es apto para ser utilizado en aviones. Los niños de entre uno y cuatro años pueden ser asegurados con un sistema de retención infantil como el arnés CARES[3]. Consulta con tu aerolínea qué sistemas de retención infantil se pueden usar a bordo.

Un consejo: deja los asientos de ventanilla a los niños más mayores. ¡Durante el despegue y el aterrizaje podrán ver unas vistas fascinantes que les encantarán!

El tiempo de espera en el aeropuerto

Pasar largos ratos de espera con niños quejándose puede ser una prueba de lo más dura. Aprovecha para hacer el check-in por internet antes de ir al aeropuerto, así podréis dirigiros con más fluidez al control de seguridad y a la puerta de embarque. Un consejo: algunos aeropuertos disponen de mostradores de facturación reservados especialmente para familias con niños. Aun así, conviene llegar al aeropuerto al menos 2 horas antes del despegue, especialmente cuando tengáis que coger un vuelo internacional. Para garantizar que la espera no se hace demasiado larga para los más pequeños, algunos aeropuertos disponen de salas y áreas de juego, donde los niños pueden entretenerse antes del vuelo. De hecho, el aeropuerto mismo ya ofrece muchos elementos que pueden contribuir a hacer más llevadero este tiempo de espera. En las terrazas de observación, por ejemplo, se pueden ver los aviones despegar y aterrizar. En una terminal pasan muchas cosas, así es que aprovéchalas para que tus hijos descubran un nuevo mundo.

Un niño pequeño observa a través de una ventana los aviones en la pista de aterrizaje

El embarque: las ventajas para familias

Las familias que viajan con niños pequeños pueden disfrutar de algunas ventajas durante el embarque, como ser los primeros en entrar en el avión. Pero ten cuidado: esto también significa que tus hijos pasarán más tiempo a bordo con el avión parado. Debido al propio proceso de embarque, con todos los pasajeros colocando el equipaje y buscando su asiento, el rango de movimiento se limita únicamente al asiento reservado. La solución: ¡dividid tareas! Si se viaja en pareja, uno de los padres puede encargarse del check-in, de embarcar tranquilamente y colocar el equipaje de mano. Mientras tanto, el otro puede cuidar de los niños y ayudarles a pasar mejor el tiempo antes de subirse al avión.

El equipaje: el carrito vuela gratis

El miembro más pequeño de la familia acostumbra a requerir la mayor cantidad de equipaje. Sin embargo, no es algo de lo que tengamos que preocuparnos en exceso, ya que la mayoría de aerolíneas permiten hasta 20 kilos de equipaje gratis para niños menores de 2 años. Los carritos de bebé, los asientos infantiles de automóvil y las cunas de viaje también los puedes llevar contigo sin coste adicional alguno. Puedes facturar estos utensilios en el mostrador de equipaje voluminoso. Es posible que este tipo de objetos necesiten un embalaje suplementario, para ello te puede servir una bolsa de basura gruesa. Por cierto, aunque tus hijos ya puedan caminar, es una buena idea llevar su carrito hasta la puerta de embarque del avión. Especialmente si lleváis mucho equipaje de mano, podréis guardarlo en él y transportarlo más cómodamente. El personal de a bordo se hará cargo del carrito justo antes de entrar en el avión y os lo devolverá después del aterrizaje.

Qué llevar en el equipaje de mano

En el equipaje de mano no solo debes llevar material para tener entretenidos a tus hijos, sino todos los utensilios indispensables para un viaje vacacional. Esto incluye: medicamentos esenciales, chupetes de recambio, baberos, pañales y toallitas, un pequeño tubo de protector solar, gafas de sol y una muda. De esta forma, siempre estarás preparado por si le pasa algo a tu equipaje facturado. También es aconsejable incluir una camiseta extra para ti y para tu acompañante en el equipaje de mano, así tendréis siempre un recambio si se produce algún percance al dar de comer a tu hijo. Además, piensa en llevar caramelos o chicles para masticar durante el despegue y el aterrizaje, a fin de compensar los cambios de presión. Un consejo: ten en cuenta que las restricciones de líquidos que se pueden llevar a bordo también se aplican al equipaje de los bebés. En todo caso, en el avión siempre tendrás la posibilidad de disponer de agua templada para preparar papillas y otros alimentos infantiles.

Cómo ayudar a los niños con los cambios de presión

Cuando el avión despega, la presión aumenta. Esto resulta especialmente incómodo para los más pequeños. Para compensar estos cambios de presión es bueno masticar durante el despegue y el aterrizaje, por lo que es conveniente llevar chicles o caramelos en el equipaje de mano. También son útiles los aerosoles nasales descongestionantes[4]: puedes aplicárselos a tus hijos una media hora antes del despegue y del aterrizaje. También puedes animarlos a bostezar, ya que el movimiento de la mandíbula permite compensar el cambio de presión. Los bebés no son capaces de nivelar por si solos la presión, pero les ayudará beber un poco de agua o utilizar el chupete. El reflejo de deglución contribuye a equilibrar la presión.

Qué ropa elegir para los niños

En las alturas las temperaturas bajan. Además, la mayoría de aviones tienen aire acondicionado. Sin embargo, es probable que en el país de destino nos espere un sol radiante. Para que tu hijo no coja frío durante el viaje, puedes recurrir al truco de la cebolla: llevar varias capas finas de ropa que te permitirán reaccionar a los distintos cambios de temperatura de manera rápida y fácil. Llevar un par de calcetines cálidos adicionales a bordo nunca está de más.

Una niña pequeña comiendo en el avión

La comida en el avión

Los niños, especialmente los más pequeños, tienen sus preferencias sobre cuándo y qué comer en el avión. La mayoría de aerolíneas ofrecen menús infantiles, y a menudo puedes solicitarlos al realizar la reserva de los billetes. Habitualmente se sirven en momentos distintos respecto a la comida de los adultos. Por si la comida no acaba de ser del agrado de tus hijos, asegúrate de llevar algo de fruta cortada o algún tentempié. También es fundamental una buena hidratación, por ello asegúrate de que beben suficiente agua. En la mayoría de casos el personal de cabina estará encantado de ofrecerte la posibilidad de calentar, en la cocina del avión, el biberón o el agua que puedas necesitar.

Juegos para entretener y diversión por las nubes

Excepto cuando están durmiendo cual ángeles, los niños siempre tienen ganas de moverse arriba y abajo. Para que sea más fácil que permanezcan sentados durante el vuelo, asegúrate de emplear la hora previa al embarque en hacer una ruta de exploración del aeropuerto para que se desahoguen un poco. A fin de evitar el aburrimiento durante el vuelo, lleva contigo algunos entretenimientos en el equipaje de mano: colores para dibujar, su peluche favorito o libros de cuentos son algunas de las opciones más habituales para tener a los niños entretenidos durante un buen rato. Para los niños mayores existen otro tipo de juegos aunque también puedan utilizar las tabletas de sus padres, llenas de películas o audios pensados para niños. Algunas aerolíneas incluso ofrecen “bolsas sorpresa” a sus pasajeros más pequeños con libros para colorear y lápices, además de ofrecer juegos audiovisuales infantiles. Un consejo: si nos llevamos juguetes, no deben ser demasiado pequeños, así podremos encontrarlos fácilmente en caso de que caigan debajo del asiento. Esto ahorrará nervios y alguna que otra lágrima. Puedes encontrar una colección de juegos ideales para llevar en el avión en nuestro PDF para imprimir.

Conclusión

Viajar en avión con niños es sin duda un desafío completamente nuevo y diferente para los padres jóvenes, acostumbrados a viajar tranquilamente en pareja. Con una planificación a tiempo, buena preparación y mucha serenidad, tú y tu familia podréis llegar a vuestro destino sin grandes incidentes. Un consejo importante: mantén la calma. La tranquilidad se transmite automáticamente a tus hijos y les proporciona la seguridad necesaria para poder volar por el mundo.

Encontrarás más información sobre irse de vacaciones con niños en los otros artículos de nuestra guía de consejos:

Vacaciones con niños

Cómo preparar la maleta para un viaje en familia

Juegos para un viaje en coche

Protección solar para niños

Restaurantes ideales para familias con niños

Fuentes de información:

[1] https://www.citapreviadnie.es/citaPreviaDniExp/

[2] http://www.interior.gob.es/web/servicios-al-ciudadano/pasaporte

[3] https://espanol.babycenter.com/a25004491/c%C3%B3mo-usar-una-silla-infantil-para-el-auto-en-el-avi%C3%B3n-de-manera-segura/

[4] http://www.europapress.es/turismo/nacional/noticia-alergias-sinusitis-otitis-catarros-agudizan-sintomas-presion-produce-viajar-avion-20120731124224.html

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