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Ropa de esquí

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Ropa de esquí para mujer: la conquista de las temperaturas más extremas

Aunque no hay una fecha exacta, es de suponer que la ropa para la nieve empezó a existir justo en el mismo momento en el que la humanidad tuvo que enfrentarse a las bajas temperaturas y a las precipitaciones propias del invierno, como la nieve, las ventiscas y el hielo. La piel de animal bien curtida y tratada fue sin duda de gran ayuda para superar estas épocas de frío y singularidad climatológica. Capas y capas de abrigo superpuestas daban a su portador la posibilidad de autorregular su cuerpo generando calor para sí mismo y creando un microclima de fuera hacia dentro.

Los primeros esquiadores, seguramente, fueron el pueblo esquimal, que obligatoriamente tenían que moverse con sus primigenias raquetas por zonas ampliamente nevadas para poder subsistir en un ambiente realmente inhóspito para el ser humano. Pero lo hicieron. De hecho, las primeras parkas diseñadas por el ejército estadounidense se basaron en las prendas de abrigo de los inuits. Estas prendas se consideran hoy en día la primera ropa de esquí para mujer, dado que las esquimales eran las que tenían que ir más abrigadas para poder llevar a sus hijos en brazos evitando así que se congelasen.

Fue a finales del siglo XIX cuando se empezaron a realizar exploraciones por las regiones árticas y antárticas. La equipación subió de nivel y con ellas la seguridad. Más tarde se dio a conocer el esquí como deporte a nivel internacional y la mujer entró de lleno en esta moda invernal con sus propias condiciones y necesidades. Y he aquí donde la ropa de esquí para mujer comienza su andadura por la senda de la historia moderna.

Ropa de esquí para mujer: combinaciones posibles, ideales e incluso increíbles

Una de las peculiaridades de la ropa de esquí para mujer es que hay tantos colores, diseños y patrones como gustos y necesidades. Solo hay que echar un vistazo al catálogo de ropa de esquí de mujer que te proponemos en C&A para hacerte una idea de lo que estamos hablando. Además de la variedad aparente, los precios son tan ajustados que no tendrás excusa para no ir perfectamente equipada cuando llegue la nueva temporada de esquí.

Empezaremos por algo sencillo para el día a día, sin tener por qué subir a las pistas para estrenar tu nueva ropa de esquí para mujer. Una sudadera en color fucsia en poliéster de última generación, unos vaqueros ajustados con algo de elastano en azul claro, unas botas de cuero con tacón de bloque en blancas y un buen gorro a juego conforman un buen ejemplo para configurar un look de lo más casual, perfecto para tomar unas tapas con los amigos.

Entrando ya de lleno en la ropa de esquí para mujer propiamente dicha, en C&A te proponemos los conjuntos de chaqueta y pantalones completos para disfrutar de tu deporte de invierno preferido. Si te gusta ser comedida, elige los colores más clásicos y sufridos. Un conjunto en gris marengo es una buena elección para no quedarte desfasada en una sola temporada. Combínalo con un jersey térmico de cuello alto en tonos crema y unas botas de esquiar en el mismo color, y ya tienes la base fundamental para pasar el día sobre la nieve. Unas gafas de sol polarizadas amarillas, por dar un toque de color al asunto, y a disfrutar.

Para las más atrevidas, nada como la ropa de esquí para mujer en colores llamativos. Prueba con una chaqueta morada y unos pantalones en rojo intenso y no volverás a pasar inadvertida en medio de la blancura de la nieve. Unos guantes de cordura y un gorro de lana blancos son la mejor manera de conseguir tus objetivos. Para las que disfrutan de las terrazas y de un café bien caliente entre las manos, recomendamos un look más retro. Unas gafas de espejo, una chaqueta en tonos crudos con pelo en la capucha, unos pantalones en marrón chocolate y unas botas de descanso del mismo estilo y en el mismo color que la parte de arriba te darán ese toque de chica it que tanto nos apasiona en C&A; una ropa de esquí para mujer perfecta para descansar y calentarte un poco bajo el sol.

Ropa de esquí para mujer: para quién, para qué y cómo

¿Para quién? La ropa de esquí para mujer no se diferencia del resto de la ropa femenina en cuanto a la complexión corporal. Las altas y delgadas pueden atreverse sin problemas con unos pantalones completamente ajustados, como si de leggings se tratara, y con las chaquetas de esquí más cortas y ceñidas al cuerpo. Las mujeres de caderas anchas equilibrarán mejor sus curvas con parkas amplias de corte regular fit, uniendo la línea de los hombros con la de la cintura. En cuanto a las chicas de piernas contundentes, nada como unos pantalones ligeramente acampanados para delimitar una recta perfecta hasta las botas de esquiar.

¿Para qué? No es lo mismo ir sobre unos esquís que sobre una tabla de snowboard. La ropa de snow es mucho más amplia, puesto que los movimientos son completamente diferentes y necesitan mucha mayor libertad. Para ellas, la mejor opción es la ropa de corte oversize. Pero no todo lo que hacemos en invierno es resbalar sobre la nieve. La ropa de esquí para mujer también puede utilizarse como ropa de calle. Combina tus pantalones más abrigados con las chaquetas de esta colección y unas buenas botas de piel y verás lo fácil que resulta salir a la calle sin pasar frío y sin complejos.

¿Cómo? Cuidar la ropa de esquí de mujer es esencial para que te dure unas cuantas temporadas. Para lavar la ropa de esquí de mujer, lo primero que hay que hacer es limpiarla bien con un cepillo para quitarle el barro, la tierra y demás suciedad aparente. Lo siguiente es vaciar bien todos los bolsillos y darle la vuelta a las prendas. Otro consejo es no utilizar jabones líquidos ni perfumados. La ropa de esquí para mujer es susceptible de estropearse o de perder sus cualidades con este tipo de productos. Y, por último, procura secar siempre la ropa al natural, tarde lo que tarde, alejándola de fuentes de calor artificiales que dañarían seguramente los tejidos.

Para terminar: la estructura ideal. Las chaquetas y los pantalones de esquiar se estructuran en tres partes bien diferenciadas. El tejido exterior, la membrana interior y el relleno. Para la primera capa suelen emplearse materiales como el poliéster, el elastano, la poliamida y el acrílico. Para que esta primera capa sea impermeable, la prenda ha tenido que ser sometida a un tratamiento hidrófobo. La membrana es la que te aísla del viento y te facilita la transpiración y la sudoración. En cuanto al relleno, en la parte de arriba se suelen utilizar plumas o rellenos sintéticos, mientras que para la parte de abajo, las plumas encarecen demasiado el producto y se utilizan generalmente rellenos sintéticos. Otras prendas de esquiar, como los forros polares y los complementos, pueden confeccionarse en Bio Cotton, cordura, lana y muchos otros elementos que el propio fabricante quiera incorporar.