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Un joven cruza la calle en la oscuridad

Cuando la visibilidad equivale a seguridad: evita riesgos a tu hijo

Durante su camino a la escuela, los niños se exponen a muchos peligros. El riesgo para su seguridad aumenta significativamente en los meses de invierno, cuando amanece más tarde y las condiciones meteorológicas pueden ser más adversas. La falta de luz, la lluvia, la niebla e incluso la nieve empeoran las condiciones de visibilidad. Y si los niños son menos visibles, el riesgo de accidente aumenta. En 2015, unos 1.900 niños en España se vieron envueltos en accidentes de tráfico mientras caminaban por la calle, 8 de los cuales perdieron la vida[1].

Para mayor seguridad, ropa reflectante

Especialmente en los meses con menos horas de sol, los niños deberían evitar llevar chaquetas y pantalones oscuros. Estos son poco distinguibles en condiciones de poca luz. En cambio, los colores brillantes y llamativos contrastan más con el entorno y los conductores los detectan mejor, aumentando así la seguridad de los más pequeños.

Por su lado, los reflectores ofrecen una protección adicional, ya que aumentan de forma significativa la visibilidad en la oscuridad. Como reflejan la luz de los faros de los automóviles, los conductores pueden detectar los niños a mayor distancia, teniendo más tiempo para reducir su velocidad y frenar. De esta manera se reduce el riesgo de accidentes de forma drástica y aumenta la sensación de seguridad de los niños en su camino a la escuela.

 

Los elementos reflectores están disponibles en múltiples formatos. Algunos de estos ya están integrados habitualmente en la ropa de los niños, como por ejemplo en chaquetas, pantalones y calzado. Pero también podemos añadirlos nosotros a la ropa. Encontrarás de todo tipo: de los que se cosen, los que se planchan, los que se pegan y también los que se cuelgan, así como brazaletes y cintas reflectantes. Escoge siempre que puedas reflectores que cumplan la norma DIN EN 13356, ya que son los únicos que reflejan la luz casi sin pérdida de brillo[2].

Un niño con una chaqueta brillante y una mochila con reflectores en su camino a la escuela

Los faros de un automóvil, a medida que este se acerca, iluminan primero la parte inferior del cuerpo. Por eso es importante que los niños lleven reflectores en pantalones y zapatos. Para la parte superior del cuerpo, se puede utilizar un cuello reflector que se coloque encima de la chaqueta o incluso un chaleco reflectante homologado de los que se usan en caso de tener alguna incidencia con el coche.

Los gorros, gorras, brazaletes y colgantes reflectantes tampoco están de más para asegurar que los más pequeños quedan visibles a ojos de los conductores.

La elección de la mochila escolar

En su camino hacia el colegio, buena parte del cuerpo del niño está cubierto por su mochila. Por eso es conveniente elegirla también de colores claros y brillantes. Los elementos reflectantes que puedan llevar, o que podamos añadir nosotros, ayudarán una vez más a aumentar la visibilidad de los más pequeños.

En España no hay ninguna legislación específica que establezca qué características tiene que tener una mochila escolar. Sin embargo, muchos fabricantes en Europa cumplen con la norma alemana DIN 58124. Esta norma define una serie de criterios de seguridad vial para mochilas. De acuerdo con estos criterios, el 10% de la superficie de las partes frontal y lateral de la mochila deben ser de material reflectante, mientras que el 20% del material utilizado debe ser claro y fluorescente. Los colores más recomendados son el rojo, el naranja y el amarillo.

Los reflectores que vayan unidos a la mochila deberían ser de al menos 2 cm para que sean efectivos. La forma del elemento reflector no influye en su efectividad, así que puedes escoger algunos que tengan forma de animales u otras figuras divertidas a gusto de tu hijo. Eso sí, el color del reflector es esencial en la seguridad, siendo los blancos y los amarillos los que mejor reflejan la luz en la oscuridad.

Además de los elementos reflectantes, también son útiles las pequeñas luces intermitentes que se pueden enganchar en la mochila o en la ropa de los niños. Sin embargo, este tipo de luces solo deberían usarse como un suplemento, ya que producen poca luz y en ningún caso proporcionan una protección suficiente por si solas.

Los niños con ropas oscuras tardan más en ser vistos por los conductores

La agudeza visual se reduce considerablemente por la noche o en la oscuridad, incluso cuando conducimos por una calle iluminada. A menudo no somos conscientes de eso y tendimos a pensar que los faros de nuestro vehículo nos permiten ver todo lo que ocurre en la zona por donde circulamos. Sin embargo, nuestro campo de visión es reducido, ya que solo podemos ver lo que está iluminado. Los objetos que están a oscuras apenas se pueden reconocer, por lo que un niño vestido con ropa oscura es muy difícil de detectar por los conductores.

Si su ropa y sus mochilas están equipadas convenientemente con reflectores, los niños estarán mucho mejor protegidos al largo de su ruta hacia la escuela. Un niño con ropa oscura a menudo solo se ve desde una distancia demasiado corta, cuando el conductor ya no está a tiempo de frenar o de esquivar. Los siguientes valores son una buena referencia para ver lo importante de llevar elementos que haga los niños visibles en la oscuridad:

Distancia de visibilidad en la oscuridad en función del tipo de vestimenta

  • Un niño con ropa oscura y sin reflectores se ve desde una distancia de unos 25 metros.
  • Un niño con ropa clara y sin reflectores se ve desde una distancia de unos 40 metros.
  • Un niño con ropa clara y reflectores ya se ve desde una distancia de 140 metros.

Distancia de visibilidad en la oscuridad en función del tipo de vestimenta

La velocidad a la que circula el coche también influye directamente en el riesgo de sufrir un accidente. A mayor velocidad, más tiempo de reacción necesitará el conductor y más tiempo el coche para frenar hasta detenerse. Además, también hay que tener en cuenta el estado de la carretera. Así pues, la distancia de frenado a una velocidad de 50 km/h es de 24 metros si la carretera está seca y de 34 si está mojada. A 90 km/h, la distancia aumenta a 57 metros en seco y a 89 si el suelo está mojado. Para detener el automóvil cuando se va a 120 km/h, se necesitan 90 metros con el asfalto seco y hasta 146 metros con el piso mojado[3]. A determinadas velocidades, si un niño cruza la calzada y no es lo suficientemente visible porque no lleva la ropa adecuada, es posible que el conductor no esté a tiempo de frenar y el accidente sea inevitable. Si el conductor es capaz de detectar el niño a tiempo, el peligro se reduce drásticamente.

Aquí encontrarás un PDF para descargar con todo lo que hay que saber sobre seguridad vial infantil.

Conclusión

La visibilidad de los niños en la calzada es un factor de vital importancia para su seguridad durante el trayecto hacia la escuela. Con el uso de ropa clara y de elementos reflectantes, los niños son muchos más fáciles de reconocer por parte de los conductores. La mochila también debería ser de colores claros y reflectantes. Una mejor visibilidad reduce el riesgo de accidentes y permite a los más pequeños encarar el camino hacia el colegio de forma segura.

Fuentes de información y lecturas recomendadas:

[1]http://revista.dgt.es/es/multimedia/infografia/2016/1003-Accidentes-infantiles.shtml#.WpPWFHzOGUl

[2]http://www.orafol.com/rs/europe/es/en-13356

[3]http://revista.dgt.es/es/multimedia/infografia/2015/0706-Distancia-reaccion-y-frenado-campo-futbol.shtml#.Wo60cHzOGM8

http://revista.dgt.es/es/reportajes/2015/07JULIO/0706-Velocidad-20-preguntas-y-respuestas.shtml#.Wo60q3zOGM8

http://www.circulaseguro.com/si-eres-peaton-dejate-ver-usa-reflectantes/

http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2012/02/09/educacion/EDUC-01.html

http://www.centro-zaragoza.com:8080/web/sala_prensa/revista_tecnica/hemeroteca/articulos/R13_A8.pdf