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Traje de comunión

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Consideraciones y consejos útiles sobre el traje de comunión para niño

¿Quieres celebrar esa primera comunión al estilo clásico? Un traje de marinero azul es la elección perfecta. Solo necesitas unos mocasines negros acharolados, por supuesto muy cómodos, para conferirle la presencia idónea. Si las temperaturas son altas, la opción de este mismo traje en color blanco o marfil, y con un tejido tan fresquito como el lino, es otra gran idea. De hecho, la tendencia actual avanza en esta dirección: muchos conjuntos de marinero se están confeccionando en tejidos sintéticos, tornasolados y metalizados, así como en tonos más originales, como el marrón, el gris y los tierra. No descartes la opción del pantalón corto de algodón en estos diseños: tu hijo se sentirá más cómodo en el restaurante y la fiesta posterior.

Una variante atractiva es el traje de comunión de almirante, cuyos ornamentos distintivos de rango, como escudos, galones, abotonadura metálica y cordones, confieren un atractivo irresistible a muchos chavales. Se llevan muchísimo. En las comuniones de colegio son habituales y llaman la atención, además de proporcionar una experiencia de notoriedad e impacto a quien los viste. Puedes encontrarlos a buen precio en poliéster y, aunque lo habitual es elegirlos en blanco o en azul, también está empezando a haber una oferta creciente de colores alternativos. Los zapatos de cordón de piel son su complemento ideal, aunque asimismo puedes optar por unos blucher de comunión para añadir un toque alternativo con encanto.

¿Eres más de ropa actual, aunque tampoco quieres romper por completo con la estética ceremonial de este día? Los trajes combinables son perfectos y, además, podrás volver a ponérselos, completos o parcialmente, más allá de esa celebración. Un conjunto formado por blazer y pantalón plisado de poliéster, en azul marino, con una camisa de algodón orgánico celeste es cuanto necesitas para vestir guapísimo a tu hijo. A partir de ahí, puedes evolucionar y personalizar su presencia cuanto quieras. ¿Te animas a ponerle corbata o pajarita? Escógela en la gama de su traje de comunión, pero en unos tonos algo más subidos para que le animen el rostro. También puedes decantarte por incluir un chaleco, e incluso arriesgar eligiéndolo en tonos llamativos, como el rojo o el morado. De todas formas, los grises y los azules siempre sientan bien. 

A la hora de escoger una americana para comulgar, los diseños de corte entallado, bolsillos de tapeta y botones sientan estupendamente. Unos pantalones de pinzas de algodón slim fit, un chaleco a juego y una camisa blanca con diminuto estampado, acompañados de unas zapatillas deportivas, conforman una estética genial con la que, además, tu hijo se sentirá extremadamente cómodo. Y tú también, sobre todo cuando lo veas jugar al fútbol en el jardín del restaurante con ellas. Para relajar la etiqueta todavía más, sobre todo en épocas cálidas, puedes prescindir de la chaqueta. La alternativa es doble. Es posible optar por unos pantalones de vestir de lino en tono gris marengo, a juego con un chaleco ajustado del mismo tejido, y completar el estilismo con una elegante camisa de bio cotton en blanco nuclear. Con un par de zapatos de cordón de cuero azul noche, el resultado será maravilloso. Si lo prefieres, apuesta por un look ibicenco formado por una camisa a cuerpo de lino, con cuello mao y en color humo, blanco o marfil, más unos pantalones largos, también de lino, en tono tostado. Este traje de comunión es informal pero resultón. ¡Tu hijo estará maravilloso! 

Como elecciones más extremas cabe optar por los esmóquines de comunión, que siempre quedan divertidos, y las túnicas, aunque habitualmente son los centros educativos religiosos los que proponen llevarlas y, por lo general, los niños se cambian después para el banquete y la fiesta posterior, por lo que igualmente necesitan un traje de comunión adicional. Importantísimo resulta, en cualquier caso, adecuar el vestuario a la fisonomía de tu hijo. Así, si está un poco gordito, escoge muy bien la talla: si le queda justo, las apretaduras textiles marcarán más sus curvaturas; si le va demasiado grande, aumentarás el volumen visual y no lo ayudarás estéticamente. Un traje de comunión con talle alto en el pantalón y chaleco será la decisión perfecta. Si está muy delgado, apuesta por un diseño armado y, preferiblemente, con adornos llamativos.

Según qué traje de comunión hayas comprado, solo lo llevará una vez. Posiblemente te hará mucha ilusión guardarlo y, en el futuro, todos disfrutaréis al volver a verlo. Ahora bien, es esencial saber cómo lavar y mantener ese traje de comunión: si no lo haces bien, se estropeará y perderá todo su efecto. Sea como sea, sigue las instrucciones del etiquetado: nadie como el fabricante puede asesorarte mejor al respecto. Y, no lo olvides, tanto si va a ser utilizado después como si no, lávalo o llévalo a lavar al día siguiente del evento. Cuando pasa el tiempo y las manchas permanecen, resulta dificilísimo quitarlas. Solo así tu traje de comunión permanecerá impecable durante mucho más tiempo.